Cómo eliminar los ácaros de tu pieza?

¿Qué son los ácaros y dónde están?

Los ácaros son una subclase de arácnidos diminutos que no se ven a simple vista, pero con los que convivimos en nuestro día a día.

 Los más comunes en el hogar son los ácaros del polvo o ácaros domésticos, que, aunque son inofensivos, pueden provocar alergias y dificultades respiratorias para algunas personas. ¿Dónde viven los ácaros del polvo? Pues dentro de las casas, en lugares templados y con cierta humedad. Unos de sus lugares favoritos para vivir es tu cama (ellos también saben que es blandita y confortable) y vamos a darte algunos trucos para mantener a raya a estos pequeños bichitos.

¿Cómo saber si tienes ácaros en el colchón?

Tu cama, el lugar favorito de los ácaros para vivir. Cómo hemos dicho anteriormente, no se ven a simple vista, por lo que puedes estar durmiendo en tu cama sin saber qué tu colchón tiene millones de ácaros.

Pero ¿cómo puedes averiguarlo?

Debes estar atenta a los siguientes síntomas:

• Picor: si alguna parte del cuerpo te pica en exceso, puede ser una señal de que tienes ácaros en tu colchón.

• Alergia: si padeces de alergia, los síntomas se intensificarán cuando estés en la cama. Presión en el pecho, mucosidad, estornudos y picor de nariz, serán algunos de esos síntomas.

• Eczemas: puede que al levantarte por la mañana tengas algunas zonas del cuello y de la cara con eczemas o sarpullidos. La piel se irrita y pueden aparecer granitos.

• Tos: cuando entres en la cama la tos empezará a aparecer y a intensificarse.

• Fatiga: también notarás que no descansas bien.

Evita la proliferación de ácaros. Mejor prevenir que curar.

Una de las maneras más sencillas de evitar que el número de ácaros aumente es crear un ambiente poco confortable para su subsistencia y reproducción.

A los ácaros les encanta la humedad, los climas templados y con una buena fuente de alimento cerca.

Para ello, sigue estos consejos en tu rutina de limpieza diaria.

Ventila bien el dormitorio

Esto es esencial cada mañana, te preocupen los ácaros o no. Abre bien la ventana al despertarte para que la habitación sen ventile correctamente.

Tras ocho horas durmiendo en una habitación el aire está cargado y es necesario llenar el dormitorio de aire nuevo.

De esta manera, el calor acumulado durante toda la noche, y la humedad en el dormitorio saldrán por la ventana.

No hagas la cama inmediatamente

La cama también debe airearse y, para ello, debes dejarla abierta durante un buen rato. De esta manera, al igual que el resto del dormitorio se ventilará controlando el calor y la humedad que has dejado en el colchón durante toda la noche.

Espera al menos una hora y asegúrate de que el colchón y la almohada están otra vez fríos y no ha acumulado todo el calor. Así, será más difícil que los ácaros proliferen dentro de tu cama.

Cambia las sábanas con regularidad Cambiar y lavar la ropa de cama es algo imprescindible en los hábitos de higiene personal y doméstica.

Es algo que muchas personas descuidan y es tan importante como ducharse cada día. En las sábanas se acumulan restos de piel muerta, que sirve de alimento para los ácaros. Por ello mantenerlas limpias es importante para que no aparezcan más bichitos.

Además, durante la noche las sábanas puedes absorber otros fluidos corporales que desprende el cuerpo como el sudor, la saliva, la sangre o la orina.

Algo nada agradable para tu descanso, pero sí para los ácaros. Cambia las sábanas y la funda del colchón y de la almohada una vez a la semana.

Si tienes tu piel infectada, entonces cambia la funda de la almohada a diario.

Utiliza protectores de colchón y almohada

Colocar un protector de colchón también te ayudará a controlar el número de ácaros.

El protector de colchón sirve de barrera extra entre tu cuerpo y el colchón, haciendo que la humedad, el calor corporal y los fluidos pasen en menor medida al colchón.

Además, las fundas y protectores se pueden colocar y lavar con mucha facilidad, eliminado los ácaros que queden en ellos. En el mercado existen gran cantidad de protectores para colchones y fundas de almohadas hipoalergénicas y con tratamiento anti-ácaros que pueden ser de gran ayuda.

Mantén el dormitorio limpio

Si bien es cierto que la cama es el foco principal de ácaros, no es el único lugar donde a los ácaros les gusta vivir.

Los ácaros domésticos viven el cualquier parte de la casa donde haya polvo, como cojines, cortinas, alfombras, armarios, muebles, etc.

De nada sirve mantener la cama bien limpia si el resto de la habitación está descuidada. Haz limpieza regular, eliminado polvo de estanterías, de la ropa y sobre todo de alfombras.

De lo contrario, los ácaros pasarán de estos lugares a la cama.

¿Cómo limpiar tu colchón?

Todos los consejos anteriores te serán de gran ayuda para evitar la proliferación de los ácaros en tu colchón. Es imposible eliminar el 100% de estos pequeños arácnidos, sin embargo, haremos todo lo posible para que el número de ácaros sea el menor posible.

Hay algunos trucos y técnicas caseras para reducir el número de ácaros del polvo en la cama, toma nota: Bicarbonato El bicarbonato puede ser tu aliado para deshacerte de los ácaros en tu colchón.

Para limpiarlo, tan solo tienes que espolvorear bicarbonato mezclado con unas gotas de aceites esenciales por todo el colchón descubierto. Puedes escoger cualquier aceite esencial, de canela, romero, lavanda, etc.

Deja reposar esta mezcla de bicarbonato sobre el colchón durante una o dos horas. Si en el colchón hay alguna mancha, incide echando un poco más de bicarbonato en esa zona.

Pasar la aspiradora

Una vez que hayas dejado actuar la mezcla, pasa la aspiradora eliminado el exceso de bicarbonato.

De esta manera los ácaros se irán con el aspirado. Repite todo el proceso por la otra cara del colchón. Puedes pasar únicamente la aspiradora con cierta frecuencia, cada vez que cambies las sábanas y las fundas una vez a la semana.

¿Cada cuánto tiempo debemos cambiar las sábanas?

Cada día te levantas de la cama y te diriges al baño para asearte. Te duchas, desayunas, te lavas los dientes y te vistes para ese día. ¡Listo para salir a la calle! Pero ¿seguro que no hay ningún aspecto de tu higiene que has descuidado? Pues seguramente sí, con frecuencia descuidamos la cama. Al igual que cambias de ropa interior o la ropa del gimnasio cada día, debes cambiar las sábanas y pijamas cada cierto tiempo para tener un hábito correcto de higiene.

Consecuencias de no cambiar las sabanas

Pasas 60 horas a la semana en la cama aprox., 65 si eres un poco más perezoso.

Durante este tiempo, al igual que ocurre el resto del día, tu cuerpo expulsa sustancias de forma constante como el sudor, células muertas, saliva, fluidos genitales, pelos, orina…y un sinfín de polvo y suciedad que acaban absorbiendo las sábanas y fundas.

Además, toda esta suciedad acaba calando en el colchón que es mucho más difícil de limpiar.

También es muy frecuente encontrar entre las sábanas restos de crema y maquillaje, que pueden oxidarse y corromperse.

Todo esto favorece la proliferación de microorganismos como los ácaros (y sus heces), bacterias, hongos, que pueden ser muy perjudiciales para tu salud. Los conocidos ácaros del polvo pueden causar alergias, dificultades en la respiración e incluso asma.

Además, si tienes alguna herida o corte puede infectarse con el roce de la sábana al no estar totalmente higiénica. Incluso podemos contraer infecciones y hongos en las zonas genitales y en los pies (como el pie de atleta).

¿Con que frecuencia hay que cambiar la ropa de cama?

Ya nos ha quedado claro que es de vital importancia mantener una higiene correcta en la cama, cambiar sábanas y fundas cada cierto tiempo, y lavar los cojines y colchas también es importante, en definitiva, tener todos los accesorios de la cama al punto.

Pero… ¿Realmente es tan importante? ¿con qué frecuencia hay que hacerlo? Por suerte, especialistas en la salud como Philip Tierno, doctor por la Universidad de Nueva York, también se ha hecho esta pregunta. El Doctor Tierno, junto con otros profesionales, nos advierten que, al menos, debemos cambiar las sábanas una vez a la semana.

Bien es cierto que esta frecuencia dependerá de cada caso particular. Si vives en una zona de clima cálido y sueles sudar por las noches, plantéate aumentar la frecuencia con la que lavas la ropa de cama.

Además, ten en cuenta lo que llevas puesto a la hora de dormir, un pijama limpio también servirá, en parte, de barrera para ciertos fluidos como el sudor o la orina.

Muchas personas duermen desnudas y, según varios estudios, es una práctica beneficiosa para la piel, pues esta respira y elimina las células muertas con mayor facilidad.

Pero claro, estas células muertas y el sudor que desprendemos si no llevamos pijama, se queda directamente en las sabanas. Cómo lavar las sábanas de manera correcta Una vez hemos quitado de la cama las sábanas sucias, debemos lavarlas de manera correcta para eliminar toda la suciedad y matar hongos y bacterias.

En primer lugar, antes de meter las sábanas en la lavadora, lee detenidamente la etiqueta, pues no todos los tejidos pueden lavarse en los programas más intensos de la lavadora.

Queremos lavar las sábanas no destrozarlas. Personalmente te recomiendo que elijas ropa de cama que te ayude a descansar bien, como juegos de sábanas blancas, muchas más fáciles de lavar y que no disimilan la suciedad. Por normal general, casi todas las sábanas de algodón resisten a programas intensivos.

Se recomienda lavar nuestra ropa de hogar a al menos a 60°C. Si lavamos las sábanas a una menor temperatura quizás no consigamos eliminar todos los microorganismos. 

Además, debemos usar un detergente de calidad que elimine la suciedad pero que no sea demasiado abrasivo con nuestra piel.

Si planchas las sábanas, sobre todo la sabana bajera, asegúrate de que el calor de la plancha mate todos esos microrganismos que no vemos y que la lavadora no ha conseguido eliminar.

Si tienes Secadora, úsala con temperatura fuerte si te lo permite la tela, también ayudará.

¡Espero que todos estos buenos consejos te ayuden a mejorar tu piel, tu sueño y tu vida!

Marcela Pezoa B.

Terapeuta

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