Pedir… ¿a cambio de qué?

¿Pedir a Cambio de Qué?

Siempre me han llamado la atención las peticiones de los sindicatos, y cuando llegan a una huelga, más aún. He pensado por qué motivo la empresa podría acceder a los beneficios que se piden, que la mayoría de las veces, no son sólo en relación al aumento de sueldo, sino un paquete completo de mejoras laborales.
Es cierto también que muchas empresas tienen a sus empleados en malas condiciones y obviamente estos tienen todo el derecho a pedir que sus beneficios aumenten.
En nuestro país es bien común ver a las personas en los noticieros pidiendo una casa, alimento, ayuda, dinero, trabajo, etc. También en las calles la gente pide, entre ellos, niños, mujeres, hombres, abuelitos, etc.
La imagen entonces que tienen los Chilenos, a mi manera de ver, del Gobierno es de un gran papá que les tiene que dar algo, se tiene que preocupar, los tiene que subsidiar, en fin, todo lo que se nos ocurra cabe aquí en el pedir, no hay limites porque “en pedir no hay engaño”, así que, ¡pidamos!
También pedimos en nuestras casas, oficinas, amistades, relaciones, y a veces, en exceso. Los niños demandan una cantidad de cosas increíbles, juguetes, cosas ricas para comer, ropa, materiales, dinero, tecnología, y al parecer mientras más pasa el tiempo y más avanzamos económicamente, mayor el pliego de peticiones.
Los que dan se cansan. A veces sienten que son explotados, abusados, que tienen que dar, y la exigencia de los demás se les hace abrumadora.
El 23 de Noviembre fui a una charla de Carlos Kasuga que me aclaró lo que me faltaba en esta mirada sobre “el pliego de peticiones”…él nos contó que en Japón la gente no pide sino que ofrece, y por supuesto, ¡todos nos intrigamos!

El asunto es que él hablaba sobre la empresa, pero también lo que decía es aplicable a la vida del hogar. Contaba que en Japón los sindicatos ofrecen a la empresa sus avances en la producción, soluciones a problemas laborales, comportamiento, cumplimiento de horarios, a cambio de algo que la empresa pueda darles….Los empleados mejoraron un 5% la productividad y se comprometen a avanzar un 2% más durante el año entrante, a cambio de lo cual piden algo.

Si lo llevamos a la vida hogareña, podríamos ver que las demandas de los niños podrían ser lo mismo…..”Me comprometo a tener ordenada siempre mi pieza a cambio de una mesada. Ó, me subes la mesada y yo te lavo el auto todos los sábados en la tarde” esas podrían ser propuestas de un hijo hacia uno como padre o madre. Lo más frecuente es escuchar una queja, un lamento como: ¡no tengo dinero o no tengo ropa o me faltan zapatos, pucha oh!…aunque tenga el closet lleno.
Se pueden otorgar cosas, tiempos, paseos, diversión y permisos a cambio de buenas notas, y eso es algo que sí hacemos, sin embargo podríamos extender el modelo a otras áreas para que todos aprendamos que todo cuesta algo en la vida y que somos responsables de nosotros mismos. Que las cosas se alcanzan con un grado de esfuerzo y no caen de los árboles, ni están en macetas, ni los billetes salen solos del cajero redbanc, ni las chequeras vienen cargadas de dinero.
Contaba Carlos Kasuga que ésta costumbre de pedir es Latinoamericana, no sólo se da en Chile y él propone cambiarla. Le encontré toda la razón…hay que dar para recibir y no al revés.

Marcela Pezoa Bissières
Terapeuta

marcela.pezoa@gmail.com Noviembre 2007


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