Las Personas Que Demandan Mucho

 

La excesiva demanda hacia los demás tiene relación con una carencia de afecto. Algunas veces la persona declara que siempre su mamá o papá lo quiso mucho, que era poco cariñoso(a), pero que suplía las caricias con atenciones, preocupación, dedicación o lo que sea.

Lo relevante es que al parecer nada sustituye el contacto de piel, eso que a algunos les sale tan fácil y que a otros le cuesta un mundo.

Se manifiesta  la necesidad de afecto de algunas formas diferentes, como hablar mucho, tratar de captar la atención de los demás a como de lugar, ser seductor(a), comer mucho, ser pegote, no poder estar solo(a), temer a la soledad, emparejarse rápidamente cuando se conoce a alguien, tener relaciones tormentosas, dramáticas, necesidad de aprobación constante, poner a “prueba “ a los demás, etc.

Y este vacío generado en la vida de un niño, hace que éste cuando adolescente o adulto lo pase más o menos, o realmente mal, porque se le dificulta relacionarse “sanamente” con sus parejas, pololas, maridos , esposas, etc. exigiéndole a  otra persona que llene este vacío por completo y que esté pendiente de ella en todo momento, como si lo único que existiera fuera satisfacer sus necesidades, que además irán creciendo en la medida que sean satisfechas .

Así podrán observar las muchas relaciones que se terminan y reanudan con frecuencia, que se convierten en una discusión constante, y donde uno de los dos está sometido al otro (aunque crea que no es así), dándole en el gusto en todo lo que sea y hasta temiéndole, porque de tanto enfrentarse y perder en la discusión, el(la) cónyuge o novio(a), ya sabe que frente a cualquier tema, si no reacciona a favor, se le vendrá una gran ola emocional de parte de su marido o esposa, que no podrá manejar y que lo dejará aún más frustrado, enojado,  lejano, sometido o en rebeldía pero no indiferente al mal rato que pasó.

Las personas con este vacío interior son algo egocéntricas, piensan en ellas mismas solamente y ven como obvia su manera de percibir las situaciones, son poco  empáticas, y por lo general se encuentran a alguien que les siga el amén, porque son vistosas, entretenidas, el centro de la fiesta, tienen tema para la conversación que sea, o tal vez coquetas, o se visten atractivamente.

Para llenar el vacío interior hay que mirarse un poco y descubrir acerca de los intereses propios. Desarrollar actividades que sean un verdadero alimento al alma y quererse. Trabajo  en la vida, para mejorar, vivir más tranquilos, y aprender a aceptar a los demás como seres que tienen su propio espacio y su individualidad al igual que todos.

Marcela Pezoa Bissières

Terapeuta


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